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Leyes puras

La ley en su sentido científico, refiere su significado hacia las ciencias puras. Gracias a ellas la ciencia ha establecido técnica y procedimientos que conllevan acción racional. Sin ellas el ser humano quedaría desvalido frente a las fuerzas naturales, sin darnos cuenta las leyes puras tienen un peso no sólo importante sino fundamental en la forma en que se asume el día a día en cualquier entorno. Olvidamos; por vivir en un profundo estado autómata, la ley como elemento de claridad y racionalidad de nuestra visión del mundo. Es fácil percatarnos - por ejemplo- de como la mayoría de las personas se sirven diariamente de instrumentos en los que tienen un conocimiento nulo de su funcionamiento y sin embargo utilizan perfectamente bien tales aparatos o maquinaria, no me voy tan lejos, para muestra basta saber que soy la mujer anti-tecnología y a pesar de ello utilizó bien el uso del ordenador. Y podemos darnos cuenta que un aumento constante rige el crecimiento de todos aquellos hombres automáticos que manejan todo y no saben nada. Plantearnos el significado de ley, debía ser la premisa que nos ocupara. En primer término porque el mundo que ocupamos se encuentra profusamente habitado por aquello que los filósofos llaman "ente", se nombra así a todo lo que en el mundo existe. Dichos entes tienen características en común que no invalidan las cualidades propias del ente en sí. Por ejemplo: Todos los entes tienen un lugar donde estar. Yo estoy en este momento en México, la mesa ocupa un lugar determinado en mi oficina, mientras la lancha de paseo ocupa otro en la laguna de Valle de Bravo. Por otro lado, todo ente sucede en un tiempo determinado; Hora, día, mes, año. En tercer lugar no existe nada que no tenga un principio y origen y en consecuencia todo tiene un fin o es perecedera. Otra cualidad en común es que cada ente es único, yo soy y no otro, así todo lo que existe es individual e impar, además de regirse en un cambio constante y permanente. Todo ente es y puede dejar de ser sin que esto cause gran daño al entorno, convirtiendo a cualquier ente en no necesario.
En este espacio de entes y cualidades la ley tiene un peso singular, ya que es ella a diferencia de los entes la que carece absolutamente de las cualidades que menciono en las líneas anteriores. La ley es ley en cualquier lugar, también esta por encima del tiempo, siendo esta intemporal. No hay cambios en ella, es general y no particular y no puede ser de otro modo que como se enuncia.
Se ha propuesto infinidad de veces que la ley sólo exista en el pensamiento del científico y el hecho es que nos acostumbramos a ellas, dando como resultado aquella premisa de Hume en la que asume a la costumbre como menester para crear una nueva naturaleza en el hombre en la que se hace prácticamente imposible ir en contra. Yo creo que es vago pensar que las leyes puedan estar en todo caso sujetas al hábito de los hombres, ya que independiente a estos hábitos las leyes rigen se conozcan o se ignoren. Los hombres podemos en todo caso, conocer mejor o peor, las leyes, pero ellas seguirán instrumentando los procesos en los que tienen parte.
Creo que como en ninguna otra época el conocimiento de las leyes se ha convertido en un problema filosófico no sólo entre las distintas doctrinas, como la positivista o idealista, sino en términos prácticos en las que las leyes rigen el mundo como proyección de las leyes del pensamiento.